cuadro Guernica

El cuadro Guernica de Picasso, 3: evolución del mural

Evolución del cuadro «Guernica» según el reportaje fotográfico de Dora Maar

En este artículo dedicado gran obra de Picasso (parte III), analizo  la evolución del mural a partir del reportaje fotográfico de su amante, Dora Maar. Analizo también el sentido simbólico de la obra, atendiendo a sus elementos.

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Dora Maar, pareja de Picasso cuando pintó el Guernica (la  relación amorosa con Dora Maar comenzó en 1936 ), fotografió todo el proceso de creación del mural, lo que nos permite ver, paso a paso, la evolución de la obra.



En la primera fase de la obra cabe destacar la preponderancia del brazo en alto y el puño cerrado del guerrero tirado en el suelo. Resulta evidente que estamos ante un símbolo muy querido por los anarquistas, comunistas y socialistas. En realidad, ante un símbolo antifascista y anticapitalista, usado con frecuencia al entonar la Internacional, con el sentido de unidad entre la clase obrera, de unidad contra la explotación. Recordemos la canción de la Guerra civil española “En la plaza de mi pueblo” en la que se dice:  “En la plaza de mi pueblo, dijo el jornalero al amo, nuestros hijos nacerán, con el puño levantado…”. Vemos con ello que, desde un principio, Picasso, trató de aportar un alegato antifascista a su obra. Recordemos que ya en el boceto del 19 de Abril, la mano levantada empuña la hoz y el martillo, símbolo ampliamente utilizado por el comunismo, para  representar la unión de los trabajadores.



Algunos intérpretes de la obra han querido ver en el ave que aparece en la parte derecha un águila, interpretándola como un emblema de la aviación nazi (desde nuestro punto de vista, una interpretación arriesgada).

El caballo, por su parte, aún no ha cobrado el protagonismo que alcanzará en la versión final, si bien al tener la cabeza tan cercana al guerrero, parece que el artista quiso crear una conexión entre ambas figuras.



La segunda fotografía  de Dora Maar no aporta novedades, mostrándonos un dibujo ligeramente reforzado tonalmente.

La tercera foto de Dora Maar nos muestra una primera entonación del cuadro. El cuerpo de la figura caída a los pies del caballo  con una flor, y el ave moribunda que se encuentra a su lado, desaparecen (se mantiene la cabeza de mujer). El  puño cerrado aprisiona ahora un ramo de flores  sobre un fondo similar a un sol, o a un girasol gigante. El cuerpo del guerrero se oscurece hasta casi desaparecer también.



En la quinta foto, se aprecia un cambio sustancial. La posición del guerrero cambia y su  mano levantada ha desaparecido (y con ello su simbolismo político). Por otro lado, el sol  ha dado lugar a una especie de ojo sin iris. También ha desaparecido el ave o águila de la derecha y a la izquierda de la cabeza del toro aparece una luna.

En la foto 6 el caballo ha levantado la cabeza, destacándose la herida y la lanza que atraviesa su costado. La cabeza de la mujer tumbada, junto a la flor, ha desaparecido. La mujer en llamas de la derecha se ha perfilado con más claridad, así como la mujer que se asoma por la ventana sosteniendo una lámpara en su mano. Sobre la pintura se aprecian fragmentos de telas o papeles pintados utilizados por el artista como muestras de texturas.



La foto 7 nos muestra ya el Guernica en su estado final. Sobre la cabeza del caballo agonizante aparece una enorme bombilla, con tintes de “ojo” divino y, entre la cabeza del caballo y la del toro, aparece un pájaro que parece expresar el dolor de la escena a través de un graznido. Todo es grito. Manifestación de dolor. Solo el toro parece contemplar los sucesos con gesto imperturbable.

Análisis simbólico de el cuadro Guernica

Corre el dicho de que  un general alemán al ver el Guernica, le preguntó a Picasso si él era el autor, a lo que  Picasso respondió: “No, los autores sois vosotros”. Seguramente el hecho  está más cerca de la leyenda que de la realidad, pero deja en evidencia el sentido que el autor quiso dar a su obra. 

Con todo, como ya hemos indicado, a pesar del título, en la obra no aparecen referencias explícitas al bombardeo de Guernica, ni siquiera a la Guerra Civil española. El cuadro no pretende ser una ilustración  del bombardeo de Guernica, sino que representa el dolor de la guerra desde una perspectiva simbólica. Trataremos ahora de apuntar el sentido de dicho simbolismo atendiendo a sus elementos:

  • Toro: Es de destacar que ha sido representado con la cabeza blanca y el cuerpo negro, la mirada fija en el espectador, las patas bien afirmadas y los testículos muy marcados. Picasso (según palabras recogidas por Jerome Seckler, “Picasso Explains”, New Masses, Nueva York, 13 marzo de 1945) señaló al respecto: «Sí, el toro ahí representa la brutalidad; el caballo al pueblo. En esos casos he recurrido al simbolismo, pero no en los otros…». Ante la insistencia del periodista, sobre si el toro podría simbolizar el fascismo, Picasso, respondió tajante: «No, El toro no es el fascismo, aunque sí la “brutalidad” y la “oscuridad” (…) Mi trabajo no es simbólico. Solo el “Guernica” lo es…». Ciertamente, Picasso, a lo largo de su carrera,  utilizó tanto el caballo como el toro, con diferentes significados, con todo,  nos parece muy plausible que  el toro represente  los aspectos instintivos, “brutales” y “oscuros” del pueblo español. También el “álter ego” del propio artista, que observa horrorizado  la masacre.
  • Madre con hijo muerto: Situada bajo el toro,  como protegida por él, con los ojos en forma de lágrimas y la boca abierta en un grito intenso de dolor que deja al descubierto una  lengua puntiaguda, como un estilete,  El niño tiene la cabeza caída y los ojos en blanco, dejando entrever que está muerto. La mujer que clama por la muerte de su hijo representa el dolor psíquico  de quienes perdieron a sus seres queridos (vinculado con la iconografía de la “Pietá”,  la “mater dolorosa”, o las “plañideras”). 
  • Ave:  Situada a la altura de las cabezas del toro y el caballo, visible apenas  por una franja de color blanco. Generalmente se ha entendido  como una paloma, símbolo de la paz roto por los bombardeos, interpretación, a nuestro entender un tanto dudosa. Cabe tener presente que el bombardeo ocurrió en un día de mercado (el ave parece encontrarse  sobre una mesa), por lo que el ave podría representar el sufrimiento de los animales. A otro nivel, debemos tener presente que, tradicionalmente, los pájaros o aves son símbolos del “alma”, por lo que también puede ser interpretada como el “alma herida” del pueblo español.
  • Guerrero muerto: Aparece tirado en el suelo, con la cabeza amputada y los brazos extendidos en forma de cruz (uno de los brazos, también amputado, aferra una espada rota, junto a una flor)  La figura del guerrero sufrió numerosas variaciones a lo largo del proceso, pero recordemos que, en un principio aparecía con un brazo levantado y el puño cerrado, lo que nos permite interpretarlo como los combatientes del bando republicano caídos en batalla. Podemos asociarlo, simbólicamente, con una crucifixión, con el pueblo sacrificado y,  a un nivel más global, con  los caídos en la lucha por sus libertades e ideologías (la flor es un canto a la esperanza). Es de destacar también la flecha situada bajo las crines del caballo, que señala hacia la madre con el niño muerto en brazos. La flecha vincula, por tanto, al guerrero con las víctimas, como si, en un momento de lúcido arrepentimiento, el “alma” del guerrero caído, tomara consciencia del dolor producido por sus actos (recordemos que Picasso aborrecía a los militares, en particular a los del bando fascista).
  • Bombilla: Ubicada en la parte superior central del cuadro, con un tamaño desproporcionado, alude   al  avance científico y electrónico  y sus peligros. Se trata de un símbolo que juega con la ambigüedad. Al asumir la forma de un  sol o un gran “ojo que todo lo ve”, nos transporta a una realidad exterior a la que la obra plantea. En tal sentido podría entenderse como una parodia o crítica a la divinidad,  y a cuantos creen en el bien que la deidad representa. Igualmente, a esa parte de la sociedad que no quiere “ver” (ser consciente) y se mantiene impávida ante la terrible realidad que  está ocurriendo frente a sus ojos.
  • Caballo: Ocupa el centro de la composición. En su  costado, atravesado por una lanza, se observa también una gran herida. Lo más destacable del mismo es la cabeza que se gira en un angustioso gesto de dolor. Si recordamos que en los estudios preparatorios, de la herida surgía un pequeño Pegaso (el primer caballo alado que llegó a estar entre los dioses), tendemos a pensar en que representa a todas las  víctimas inocentes de la guerra, que encontrarán un lugar más justo, una vez abandonado, tras su muerte, el mundo material (a un nivel más amplio, al propio pueblo español, desangrado en una lucha fraticida).
  • Mujer huyendo: La fuerte desproporción de sus piernas deja entrever que está herida y huye arrastrando la pierna izquierda. En los estudios previos aparece llorando. Alude, seguramente, a la multitud de seres mutilados (tanto a nivel físico como anímico)  que deja la guerra.
  • Mujer del quinqué: Con la mirada perdida, asoma la cabeza a través de una ventana. Su brazo derecho se alarga para iluminar la escena  con el quinqué que sostiene en la mano, mientras el izquierdo se aprieta sobre dos senos, lo que deja entrever su desnudez.  Es la única figura que no se encuentra en el “exterior”, sino que transita entre dos espacios (el umbral entre dos mundos). Habitualmente es interpretada como una alegoría de la República. Desde nuestro punto de vista, podría representar a la “razón” y a los aspectos emocionales del ser humano, esto es, al ser humano que trata de asimilar y comprender los sucesos que están ocurriendo (la locura del ser humano).
  • Casa en llama: Alude a la cultura, las Bellas Artes (en este caso a través de la arquitectura), destruidas por la barbarie.
  • Mujer u hombre en llamas, implorando: Con las manos levantadas, en un angustioso grito de imploración (el fuego la consume), como gritando “basta de guerras” “basta de tanto dolor y sufrimiento inútil”.  La figura nos trae a la memoria al personaje central de Los fusilamientos del 3 de Mayo de Goya. Nos encontramos, por tanto, con otra versión de las “víctimas” (inocentes), del pueblo llano que sufre las consecuencias de las contiendas armadas.

Los “postscriptos” El cuadro Guernica

Una vez acabado el Guernica, y hasta el 4 de junio (día en que el cuadro es trasladado al Pabellón de la Exposición Internacional), el impulso creativo de Picasso se manifiesta en obras de tinte dramático, con un estilo expresionista y un acusado interés por el color (postscriptos), con obras como Mujer llorando y otros lienzos con cabezas de mujer, en los que las formas distorsionadas, las lágrimas en los ojos, la expresión doliente, se nos presentan como una continuación de El Guernica.



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