detalle autorretrato, 1901 copia

La etapa azul de Picasso

En este artículo te adentrarás en el Periodo Azul de Picasso, un periodo de bohemia y pobreza en el que el artista desarrolló algunas de sus obras más representativas y conocidas, influido por el suicidio de su gran amigo, Casagemas, y en el que conoce a su primera pareja: la modelo Fernande Olivier.

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Periodo azul (1901-1904)

Con Mujer en azul (Madrid) y La habitación azul (París),ambas obras de 1901, empieza un nuevo período en la pintura de Picasso. Este nuevo periodo se afianza con el cuadro Evocación o Entierro de Casagemas, la primera obra propiamente del Periodo azul. El detonante para su creación fue el suicidio de su amigo Casagemas. Picasso acababa de vivir un drama que le aportó una sensibilidad especial ante el conflicto entre la vida y la muerte, una  tragedia que asumió como propia y que  le condujo a buscar nuevas formas de expresión.

Además de Evocación, durante su estancia en París, en 1901, Picasso pintó diversas obras con predominio de color azul,  entre ellas Arlequín pensativoMujer con moñoNiña con una paloma o su Autorretrato. Picasso cambia la técnica y  abandona  la temática y los alegres colores del periodo Cabaret,  con sus clubs nocturnos y  ambientes de prostitución, sustituyéndolos por una pintura más social, con predominio de personas que sufren, sumidos en la  pobreza, el  abandono y la soledad.

Barcelona y su etapa azul

En enero de 1902, Picasso  vuelve a Barcelona y consigue una habitación con terraza en la calle del Conde del Asalto, muy cerca de las Ramblas. Es allí, más que en París,  donde desarrolla su Periodo azul, ya que en las calles de la capital catalana encuentra los motivos que necesita para su nueva etapa: mendigos, prostitutas… Picasso sigue visitando la taberna-cabaret-restaurante  “Els Quatre Gats”, al tiempo que su marchante Manyac organiza en París una exposición de alrededor de 30 cuadros y pasteles acabados el año anterior, en la galería de Berthe Weill. El crítico de arte, Adrián  Farge escribió el prefacio del catálogo, donde se mencionan obras como Niños en el jardín de LuxemburgoNaturaleza muerta, Cortesana con collar de piedras preciosas

Las alabanzas de los amigos y conocidos fueron numerosas, pero las ventas, escasas o nulas, lo que obliga a Picasso a llevar una vida muy austera, rayando en la miseria. Durante los ocho o  nueve meses que Picasso pasa en Barcelona, pinta intensamente cuadros con tonalidades azules, como Madre e hijo en la orilla del mar,  figuras solitarias, tabernas de Barcelona… Sin embargo,  estas últimas obras no encuentran una buena acogida y el artista siente la necesidad de volver a París, donde sus amigos intelectuales  sí la aprecian y le estimulan a seguir creando. Picasso ha aprendido a chapurrear el francés y se defiende con cierta facilidad en los ambientes parisinos. Una carta dirigida a su amigo Max Jacob (recogida por Roland Penrose) nos permite comprender el estado anímico de Picasso en esos días en Barcelona:

Muestro lo que hago a mis amigos los «artistas» de aquí, pero consideran que tiene demasiada alma y poca forma, lo cual resulta muy gracioso. Ya sabes cómo hay que hablar con  esta gente; escriben libros muy malos y pintan cuadros imbéciles. !Así es la vida, así es! Fontbona trabaja mucho pero no hace nada. Quisiera hacer un cuadro con el dibujo que te envío (Las dos hermanas). Se trata de un cuadro que estoy preparando de una prostituta de St. Lazare y una monja. Envíame algo escrito por ti para Pèl & Ploma”“Adiu”, amigo mío, escríbeme. Tu amigo, Picasso. Calle de La Merced, 3, Barcelona, España.

El hospital-cárcel de mujeres,  de Saint-Lazare en París

El cuadro mencionado (Las dos hermanas), como el propio Picasso, señala,  encuentra inspiración en las visitas que el artista había llevado en París al hospital-cárcel de mujeres,  Saint-Lazare, situado cerca de Montmartre y dedicado a las enfermedades venéreas. Picasso había conocido a uno de los médicos y se le había permitido  realizar dibujos de las enfermas. Por supuesto, la mayoría de las pacientes eran prostitutas enfermas crónicas. Cuando la inspección daba positivo, la prostitutas debían ingresar en Saint-Lazare, donde pasaban hambre, se las golpeaba y  eran y obligadas a realizar duros trabajos. Picasso también frecuentaba un café cercano, punto de reunión de las enfermeras del hospital-penal.

Entre los muchos cuadros de esta época, inspirados en el mismo hospital-penal, encontramos  La mujer de la cofia, obra en la que sobre un fondo de cortinaje neutro, el artistas retrata a una mujer  con el típico gorro blanco de las sifilíticas (el uniforme comprendía también una amplia blusa a rayas blancas y negra que Picasso, sustituye por un atuendo azul verdoso).  Lo que vemos es, por tanto, una mujer enferma de sífilis, un mal vergonzante para la época (la prostitución, si bien era legal, pudiendo ser ejercida sacando el carnet correspondiente y sometiéndose a inspecciones periódicas obligatorias,  era percibida como el principal medio de difusión de la enfermedad), que artistas como Toulouse Lautrec, ya habían tratado en sus pinturas.

Cuadros de la etapa azul inspirados en el hospital-penal de Saint-Lazare

Resulta evidente que la pobreza, la depresión sicológica, la  prostitución, las enfermedades sexuales y el riesgo de contraerlas, preocupaban  al artista,  tal vez por los efectos psíquicos que producían en  los pacientes, tal vez  por puro sentimiento humanitario, o porque no eran  pocos los artistas aquejados por enfermedades venéreas.

Tercer viaje a París

En el verano de 1902 Picasso regresa a París por tercera vez. En un primer momento alquila una habitación en el Hòtel des Écoles,  en el Barrio Latino, luego se muda a una habitación más barata  que comparte con escultor Sisket,  una pequeña buhardilla en el último piso de una casa del siglo XVII, reconvertida en hotel (Hòtel du Maroc). Más tarde pasa a vivir con su amigo Max Jacob en el quinto piso del “Boulevard Voltaire”.

De nuevo en Barcelona

Seis  meses más tarde,  cuando Picasso regresó de nuevo a  Barcelona escribió  una carta en la que decía: «Pienso en la habitación del Boulevard Voltaire, en las tortillas francesas, las judías el «brie» y las patatas fritas, pienso también en aquellos días de pobreza y me entristezco”.

Picasso estaba pasando por una etapa dura, en la que, junto a la pobreza, le asaltaban dudas sobre el valor de su pintura, ya que nadie parecía querer comprar sus obras. Sin embargo, en la víspera de su tercera partida para París Picasso logró vender, por 200 francos, el pastel Madre e hijo en la orilla del mar,  pintado en la buhardilla del Hòtel du Maroc.

El artista permaneció en Barcelona desde enero de 1903 hasta abril de 1904. Hacia  finales de 1903, se trasladó al estudio del escultor Pablo Gargallo (que por aquel entonces  se encontraba  en París), en el número 28 de la “Carrer del Comerç” (Calle del Comercio). Poco después, a través de Sabartés, alquiló dos  buhardillas en la misma calle. Según el relato de Sabatés, Picasso decoró el estudio con pinturas y debajo de un ojo escribió: «Los pelos de mi barba, aunque separado de mí, son dioses tanto como lo soy yo«. La frase parece una burla de ateo, pero nos incita a pensar sobre las concepciones religiosas de Picasso, no obstante,  ese tema lo abordaremos en otro artículo.

Durante este tiempo pinta algunos de los más memorables cuadros de su Periodo azul, como  La Celestina (Carlota Valdivia), ejecutada ​​en marzo de 1904, poco antes de partir hacia París, y un nuevo Retrato de Jaume Sabartés que acabó  en la primavera de 1904.

Galería de cuadros, Etapa azul de Picasso

“La vida”

Sin duda, una de las obras más representativas y, seguramente, la cumbre del Periodo azul es La vida, pintado en 1903, un cuadro de amplias dimensiones para el que llevó a cabo, al menos, cuatro dibujos preparatorios.

La obra presenta una carga simbólica muy acusada. La radiografía de Azoteas de Barcelona (una vista de los terrados de la ciudad que veía desde su taller de la calle Riera de San Juan), obra de   1903, muestra,  bajo la pintura, una pareja desnuda similar a la que aparece en La Vida. En el caso de la pintura oculta, vemos que los brazos del hombre están extendidos hacia lo alto en un gesto de resignación, como preguntando el porqué de una situación dolorosa.

El “¿por qué?”, parece claro que no es otro que el suicidio de su íntimo amigo Casagenas. El suicidio de Casagemas, había sido un golpe tremendo para el artista. Como dejó escrito su buen amigo Manuel Pallarès:

Nadie lo vivió como Picasso, que se obsesionó con ese suicidio hasta el punto de dedicarle varios cuadros en los que recreaba a su amigo muerto o su entierro a la manera de aquel célebre que hizo El Greco para el señor de Orgaz. Artísticamente hablando, hubo un antes y un después en la obra de Picasso, quién a partir de este incidente inició su etapa artística conocida como el período azul entre 1901 y 1904.

En  un principio, el hombre  de la izquierda aparecía totalmente desnudo y era un autorretrato de Picasso. En el proceso evolutivo posterior,  el rostro se convirtió en el retrato de su amigo suicidado, Casagemas. La alegoría planteada por Picasso en La vida, alude así  tanto a la vida natural como al tema filosófico de la resurrección o  pervivencia tras la muerte. Una mujer desnuda se apoya sobre el hombro de un varón semidesnudo que señala con su mano izquierda a una mujer con un niño en brazos.  Un símbolo del ciclo de la vida y  una posible creencia en la reencarnación, pese a que  Picasso se declaró, en más de una ocasión, ateo. Las figuras del fondo, encogidas y replegadas en sí misma, casi en estado fetal, puede interpretarse tanto con un estado de desolación y de miseria, como un estado de renacimiento anímico, denotando que Picasso estaba superando ya el conflicto interno producido por el suicidio de Casagemas.

Personajes ciegos

Del periodo azul son también El viejo guitarrista ciego, que destila influencia del Greco, o El asceta (1903),  en las que cabe  destacar el tratamiento de las manos, con dedos muy alargados. También se observa  en este periodo un especial interés por personajes ciegos como podemos ver en La comida del ciego o El viejo judío. Poco antes de su muerte, Roland Penrose escuchó decir a Picasso: «Sea lo que fuere solo cuenta el amor. Tendrían que arrancar los ojos a los pintores como hacen con los jilgueros para que canten mejor«. Es evidente que la pérdida del sentido de la vista agudiza otros sentidos, como el del tacto, y esa sensibilidad del sentido del tacto es lo que parece transmitirnos Picasso con estos seres ciegos con manos huesudas y alargadas. Invidentes sumergidos en su ensimismamiento, donde la presencia de lo  físico y la representación de lo táctil  es muy  vital y palpable. Reencontramos el tema de la ceguera en el grabado La comida frugal y, años después, en la serie La minotauromaquia,  con minotauros ciegos guiados pon niñas.

Asentamiento definitivo en París

En abril de 1904,  Picasso se afinca definitivamente a París. En este cuarto viaje a la capital francesa, le acompaña Sebastià Junyer. Picasso nos ha dejado una serie de dibujos-aleluyas en forma de pequeñas caricaturas que describen el viaje en un vagón de tercera clase y la llegada a París.

En esta ocasión Picasso y Junyer  se instalaron en el número 13 de la “rue Ravignan”, conocida actualmente como Bateau Lavoir, un edificio colgado peligrosamente en la ladera sudoccidental de los altos de Montmartte, en  cuyos numerosos desvanes habían instalado muchos artistas sus estudios. Se trataba de un lugar sucio, incómodo,  muy poco tranquilo, en el que durante el infierno el frío terminaba se filtraba por todos los resquicios y en verano el calor era insoportable. En aquellas habitaciones, baratas, habían encontrado refugio todo tipo de pintores, escultores y actores bohemios, compartiendo  espacio con lavanderas, modistas, mercachifles, humoristas… Un lugar lleno de pobreza e incomodidades, pero en el que latía  un fuerte impulso creativo. Picasso había enviado con anterioridad a la planta baja de  este edificio (donde viviría y tendría su estudio durante 5 años), varias cajas  con sus  telas, con lo que pudo reemprender de inmediato su producción artística.

Los primeros cuadros que pinta en París siguen el estilo y la temática de los pintados en Barcelona: mendigos hambrientos,  El loco, La planchadora,  Meditación (o Contemplación,  un autorretrato en el que el artista mira a una mujer acostada, o medita sobre ella)…

Cabe destacar una obra pintada en el verano de 1904 con técnica mixta,  La muchacha de la corneja, cuyo  modelo es Margot, la hija del dueño de “Au Lapin Agile”, local nocturno situado en Montmartre.

Fernande Olivier

Ese mismo año (1904), en el “Bateau Lavoir”, Picasso conoce a Fernande  Olivier, cuyo  verdadero nombre era Amélie Lang. Fernande,  tras  abandonar a su marido, trabajaba, desde 1900, posando para artistas y fotógrafos, al tiempo que frecuentaba los círculos intelectuales del escritor Gollaume Apollinaire. Después de una relación sentimental con el pintor Joaquín Sunyer,  se unió a Picasso, con el que convivió alrededor de siete años.

Según ha dejado escrito la propia Fernande, una calurosa tarde de verano, estando en la plaza con una amiga, un  súbito aguacero las hizo refugiarse en el edificio donde se encontraba Picasso con un gatito entre sus manos. Tras este primer encuentro, Picasso invitó a la joven a visitar su estudio y, poco después, se mudó a vivir con el artista.  Dice Fernande en sus memorias:

“Con Picasso pasé los años más preciosos de mi vida (…) También es entonces cuando, ay, abandoné una parte de mi juventud y de todas mis ilusiones (…) Fui feliz muy feliz con un poco de té algunos libros un sofá y pocas tareas domésticas que hacer» (Olivier, Picasso et ses amies).

También escribió:

«Si no se le conocía no había nada seductor en él, sin embargo, su extraña e insistente mirada, llamaba la atención. Era difícil situarlo socialmente, pero ese resplandor, ese fuego interno que uno percibía en él, generaba una especie de magnetismo al que no pude resistirme». (Olivier, Picasso et ses amies).

La “belle” Fernande nos ha dejado una descripción del Picasso de aquella época. Era, nos dice: 

Menudo, moreno, achaparrado, inquieto, inquietante, de ojos oscuros y profundos, penetrantes, extraños, casi desorbitados. Gestos torpes, manos de mujer, pobremente vestido y mal cuidado.  Un grueso mechón de pelo negro y brillante cruzaba su frente inteligente y testaruda. A medias bohemio y a medias obrero en el vestir, su largos cabellos rozaban el cuello de la gastada chaqueta. (Olivier, Picasso et ses amies).


Picasso no tardó en rodarse de un nutrido grupo de amigos, algunos de los cuales  conocía ya de su anterior paso por París: Max Jacob, Manolo, De Soto,  Paco Durrio, André Salmon, Gillaume Apollinaire, Alfred Jarry…

En esa época de penurias Picasso logro vender algunos dibujos al ex luchador Père Soulier. También realizó una serie de 14 grabados, en su mayoría arlequines y gente de circo. Picasso no tenía gran interés enviar su obra a exposiciones, sin embargo, no tardó en encontrar sus primeros clientes en particular en Leo y Gertrude Stein. Leo le compró, en 1905, una gran obra de tonos azules en la que se veía un adolescente sosteniendo una cesta de flores rojas y, poco después, en su primera visita al estudio de Picasso, los Stein se gastaron 800 francos en adquirir obras del artista, una cantidad notable para su época.

En el estudio donde vivía Picasso no había ni gas, ni electricidad. Como durante el día el estudio era un tránsito de continuas visitas, Picasso se veía  obligado a  pintar de noche, a la luz de la lámpara.

El Periodo azul de Picasso se extendió hasta el invierno de 1904, sin embargo, en obras como El actor (1904), y otras posteriores que tienen al circo como protagonista,  comienza percibirse un cambio, tanto en el cromatismo como en los motivos de la inspiración que conducirán al denominado  Periodo rosa.

¿Cuál es el periodo azul de Picasso?

El Periodo Azul (1901 y 1904) , un periodo de bohemia y pobreza en el que el artista desarrolló algunas de sus obras más representativas y conocidas, influido por el suicidio de su gran amigo, Casagemas, y en el que conoce a su primera pareja: la modelo Fernande Olivier.

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